Hoy se encuentra en programa un símbolo de la ciudad que muchos hamburgueses no lo consideran como tal ya que para ellos es algo natural – el Alster es Hamburgo como la Michel (Iglesia de S. Miguel) o el Reeperbahn.
El Alster hamburgués es un destino de excursiones y tiempo de ocio muy popular. Esta maravillosa panorámica acuática se encuentra en el centro del casco antiguo. Sólo el Alster exterior ocupa más de 160 hectáreas. En su mayor parte está rodeado de zonas verdes. Lo que naturalmente atrae a muchos paseantes. Para los entusiastas del deporte, el Alster es también muy idóneo para el ejercicio del Jogging. Los “avanzados” recorren el tramo de unos seis kilómetros incluso varias veces. El deportista náutico también puede ejercitar el remo, practicar piragüismo e incluso la navegación a vela. El mayor de los parques en el Alster exterior es el Alsterpark. En el que además pueden admirarse varias esculturas de alto valor artístico. El Alster se divide en el menor Alster interior y en el mayor Alter exterior. Por todo su alrededor hay canales y Fleete (canales urbanos) y ello ¡en medio de Hamburgo!
Para también contemplar todo esto desde el agua hemos fletado exclusivamente para sus huéspedes un bello vapor del Alster. Le recogemos directamente en el hotel y vagabundeamos hacia el cercano embarcadero del Alster.
La travesía discurre por los canales del Alster mostrándole Hamburgo desde una perspectiva completamente diferente: cuidadas quintas con parques, modernos edificios de vivienda, pequeños jardines y naturales riberas se deslizan a su lado al alcance de la mano. A sólo poca distancia del centro urbano disfruta del verde idilio de las urbanizaciones cercanas al Alster. Nuestros colaboradores y el capitán están bien informados y comparten sus conocimientos sobre las zonas residenciales y los parques.
No obstante, qué seria un paseo tal sin algunas pequeñas acciones sobre la atmósfera del Alster.
Durante la gira se ofrece a sus huéspedes algo muy particular – tiene lugar una degustación de té sobre el agua.
A esta finalidad nos espera uno de los comerciantes de té más conocido de Hamburgo. Bajo su tutela se inician los participantes en el alto arte de la prueba del té. Naturalmente que, de paso, nuestro negociante de té le participa mucha información digna de conocer sobre el origen y la calidad del té así como de las diferentes variedades.
El fin de nuestra excursión se encuentra en la cercanía del hotel y hacemos a pie el pequeño paseo de vuelta. En este punto nos despedimos de ustedes y les deseamos una agradable estancia en Hamburgo.
La ciudad hanseática de Hamburgo tiene una impresionante historia. En la que tampoco el arte se queda corto. Como segunda metrópolis alemana, ofrece a sus visitantes y habitantes una gran variedad de atracciones, monumentos e interesantes entornos.
Hoy queremos ofrecer a sus huéspedes una vista general sobre los más bellos aspectos de nuestra ciudad. Aquí no pueden faltar las obras del pintor expresionista Max Liebermann.
Gente en cafés, restaurantes-cervecerías con jardín, vistas sobre el Elba (incluso con tiempo lluvioso), quintas en panoramas de parques y el, en su época tan de moda, juego de polo – todo lo que Max Liebermann precisó con mirada certera. “Desde hace 20 años he pintado en y sobre Hamburgo” – escribió Liebermann el 1911 – “y espero que mis cuadros transmitan al observador algo del amor y respeto que siento por Hamburgo y sus habitantes”.
Hace 100 años (en julio/agosto 1902) estuvo Max Liebermann en Hamburgo a invitación de Alfred Lichtwarks. Aparecieron bocetos y dibujos para obras que más tarde realizaría en su estudio de Berlín, entre otras, también la famosa vista desde la terraza del Restaurant Jocobs. Surgieron 23 obras y todas – pinturas, pasteles y dibujos – fueron adquiridas por la Kunsthalle (Galería de Pinturas) de Hamburgo. Lichtwarks estaba dichoso “porque, en la forma de Liebermann, facilitan el acceso a los no iniciados y, a los amigos de su arte, garantizan el placer de la vivencia”.